La catálisis es una ciencia que en muchos aspectos es artesanal, aún así sigue siendo ciencia. Digo que es artesanal porque todavía, métodos, procedimientos y formas no están estandarizados y cada quien elabora su catalizador de la manera en que mejor le conviene. La parte científica recae en muchos aspectos inherentes a la catálisis, uno de ellos se refiere a las técnicas de caracterización, y entiéndase por técnicas de caracterización aquellos, métodos y tecnologías que nos permiten desentrañar los secretos más íntimos de un catalizador determinado. Un científico no es capaz de observar las finísimas estructuras de las fases óxidas de un CoMo/Al2O3 (léase cobalto-molibdeno soportado sobre alúmina) pero utiliza las TC como ojos confiables que de ser bien interpretadas le dan una fotografia fidedigna de la superficie del catalizador en cuestión. A veces nosotros forjamos de manera arbitraria nuestras TC y creemos poder desentrañar la estructura interna del alma de una persona determinada cual catalizador, hacemos una escala de valores y ponemos calificaciones, según se acerque o se aleje de nuestros prestablecidos, una persona. Etiquetamos, señalamos, clasificamos (a veces hasta segregamos) a tal o cual individuo. Esto no es nuevo, ya muchos nos han advertido del peligro de medir con una vara. No podemos andar por el mundo con un espectrofotómetro o un cromatógrafo escaneando la superficie y la estructura morfológica (o etereológica) de los demás, aquí la ciencia aplicable no es exacta y está sujeta a la interpretación arbitraria. Entender cómo es que está conformado un catalizador es bastante complicado, imagínense cuánto no habrá de serlo con una persona.
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viernes, 18 de enero de 2008
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